En la presente publicación vamos a tratar la responsabilidad civil de los menores de edad. Pero antes vamos a referirnos a los distintos regímenes en los que cabe la responsabilidad de los menores de edad. 

De entrada tenemos una primera regulación en el Código Civil, en el art. 1903. Dentro de este artículo nos encontramos con varios supuestos:

Responsabilidad de los padres

Responsabilidad de los tutores

Responsabilidad de los titulares de centros escolares

Este art. 1.903 del Código Civil está relacionado al igual que el 1.902 del mismo Código, con las obligaciones que nacen de la culpa o negligencia. Pero tiene una peculiaridad y es la diferencia con respecto al art. 1.902 en la presunción de culpa. En los supuestos del art. 1.903, será el demandado el que deberá demostrar que empleó toda la diligencia de un buen padre de familia.

¿A partir de que edad se puede imputar a un menor por la comisión de un ilícito penal?

Otro régimen referido a la responsabilidad de los menores de edad, es el que nos encontramos en la Ley 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores.

Esta ley trajo como novedad la posibilidad de imputar a los menores a los 14 años,en los casos en los que los daños deriven de un ilícito penal.

¿Qué peculiaridades establece la Ley 5/2000 en materia de responsabilidad penal del menor?

Establece tres peculiaridades fundamentalmente:

Se establece la responsabilidad civil del menor a partir de los 14 años, eso sí, de manera solidaria con los padres y tutores.

En segundo lugar, introduce la responsabilidad con carácter objetivo

En tercer lugar, introduce la posibilidad de moderar la responsabilidad. Ojo, no se refiere a moderar la indemnización, sino la responsabilidad, esto es, la parte en la que esos terceros van a responder. Responsabilidad que se podrá moderar, pero no exonerar.

Ya hemos mencionado los ámbitos penal  y civil. En tercer lugar nos encontramos con el régimen contencioso administrativo, en los supuestos en los que el menor se encuentra en situación de guarda o tutela administrativa, esto es, en un centro educativo por ejemplo.

Volviendo a centrarnos en el régimen del art. 1.903 Cc, este art. establece la responsabilidad por hecho ajeno, por culpa de los progenitores por omisión de los deberes de vigilancia y control de sus hijos, esto es, culpa in vigilando o in educando, de padres, tutores, centros, etc. que han sido los que han contribuido a la producción del daño.

Dentro de esta responsabilidad por hecho ajeno, llama la atención la dureza con la que son tratados los padres. Raro es el caso en el que los padres se pueden exonerar. Numerosas sentencias así lo reflejan. Por ejemplo una curiosa sentencia de 22 de septiembre de 1.992, trata el caso de un menor de edad que atropella con el coche de sus padres a una persona que finalmente fallece. En esta sentencia el Tribunal opta tan sólo por moderar la responsabilidad de los padres, no los exonera, a pesar de alegar que actuaron con toda la diligencia, pues habían escondido muy bien las llaves para que el menor no las encontrara.

Básicamente las sentencias sobre esta materia concluyen que si se ha producido un daño por un menor, es porque no se ha hecho todo lo que se debía por parte de los padres.

En esta misma línea hay jurisprudencia que señala que no exonera tampoco a los padres, el hecho de que ocurran los hechos no estando en compañía de los menores. La jurisprudencia señala que el hecho de que los menores no estén acompañados no es excusa.

Esto es fruto de una interpretación estricta del art. 1903 Cc. Los padres solo se van a poder exonerar de responsabilidad en los casos en los que el menor cause daños cuando no estén custodiados por ellos, siempre que la delegación de custodia esté justificada. Esto ocurre por ejemplo cuando están escolarizados.

En estos casos de escolarización, normalmente jugará la responsabilidad de manera excluyente: o responden los padres o responde el centro escolar. Aunque hay supuestos en los que se puede dar la responsabilidad concurrente, de padres y centro escolar, como ocurrió en el caso de un menor que provocó un daño con una navaja, que llevó al colegio para pelar la fruta.

También nos encontramos supuestos en los que se imputa la culpa a los padres, a pesar de ocurrir los hechos en el centro escolar, sobre todo aquellos casos en los que resultan perjudicados los propios profesores del centro. El principal argumento utilizado para imputar la culpa a los padres en estos supuestos es la falta de educación, culpa in educando.

¿Cuál de los dos progenitores responderá por los daños causados por su hijo?

Dentro de la responsabilidad de los padres otra de las cuestiones que se ha planteado es si su responsabilidad es mancomunada o no. La regla general es que basta con demandar tan solo a uno de ellos.

No aparece tan clara la respuesta sin embargo en los casos de separación y divorcio. En estos casos nos encontramos con distintas teorías:

Hay quién sostiene que el art. 1.903 Cc establece que a pesar del divorcio, va a seguir siendo la titularidad de la patria potestad de ambos, por lo tanto responderán ambos progenitores, independientemente del progenitor con el que se estuviera en el momento de producirse el daño. Estaríamos ante un caso de culpa in educando y por lo tanto de responsabilidad de ambos.

Por otro lado hay quién considera que la responsabilidad es del progenitor bajo cuyo cuidado estaba el menor en el momento de producirse los daños. Dependerá por lo tanto de cada caso concreto.

Responsabilidad de los padres, responsabilidad concurrente con el menor y culpa exclusiva de la víctima.

La regla general en España es que si hay un ilícito civil responden los padres y tutores pero si hay un ilícito penal responde el propio menor.

De los ilícitos puramente civiles hay autores que dicen que al establecer el art. 1.902 Cc que es responsable aquel que actúa con culpa o negligencia, responderá el menor si en el caso concreto se considera que tiene capacidad para ser negligente, vía 1.902 Cc, y en caso contrario responderán sus padres o tutores vía 1.903 Cc.

No obstante, hay muchos casos de concurrencia de culpas, como ocurrió en el caso de una menor que fue mordida por un perro en casa de unos amigos de los padres, donde se estableció la culpa de la menor en concurrencia con la de los dueños del perro.

¿Qué ocurre en los accidentes de tráfico causados por menores?

En cuanto a la culpa exclusiva de la víctima en el caso de los accidentes de tráfico causados por menores, sólo cabe exonerar al conductor en los casos en los que efectivamente la culpa es exclusiva del menor que lo ha provocado. Pongamos como ejemplo el caso de un menor atropellado en el que sólo tiene la culpa el menor. En los demás casos habrá concurrencia de culpas.

Interesa señalar que en caso de accidente de tráfico causado por un menor de 14 años o por una persona con discapacidad, si se producen secuelas o lesiones temporales del menor accidentado, no cabrá suprimir o reducir la indemnización. Ahora bien, en caso de fallecimiento del menor, los padres herederos si pueden ver modificada la indemnización.

Es decir, si el beneficiario de la indemnización en caso de accidente de tráfico es el menor, no se suprimirá ni reducirá la indemnización. Pero si el menor fallece y son los padres los beneficiarios, si que puede verse afectada la indemnización.

En este despacho de abogados estamos especializados en el derecho de daños, habiendo llevado numerosos casos en los que ha intervenido responsabilidad de los menores de edad. Si tiene alguna duda, contacte con nosotros a través de este link o llámenos al teléfono 644 202 883, estaremos encantados de atenderle.

 

 

 

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